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Presupuesto personal definitivo

¿Sabes con exactitud cuánto dinero gastas cada mes? ¿Tienes problemas para llegar a fin de mes? Si tuvieras alguna emergencia ¿Podrías asumir con facilidad los gastos imprevistos? ¿Ahorras el monto que te gustaría?

Si alguna o todas tus respuestas fueron NO, es porque probablemente nunca te planteaste realizar un presupuesto personal o porque si lo hiciste, no lo hiciste correctamente. La idea de este blog es ayudarte a manejar mejor tus finanzas y que tus respuestas a estas preguntas sean positivas en un futuro, de manera que te sientas tranquilo y feliz, sabiendo que tus ingresos y gastos están bajo control.

Antes de responder a esta pregunta, necesitas comprender dos conceptos que serán muy importantes de hoy en adelante: “Finanzas personales” y “objetivos financieros”. Las finanzas personales se refieren a la administración de tus recursos económicos de manera que puedas optimizarlos y alcanzar tus objetivos financieros, estos objetivos son metas relacionadas a tu bienestar financiero, como contar con un fondo para gastos imprevistos, llegar tranquilamente a fin de mes, reducir tus deudas, ahorrar para tu jubilación o contar con recursos para invertir.

Ahora si vamos a responder la pregunta principal. Pues bien, un presupuesto personal es una herramienta básica que te permitirá planificar la distribución de tu dinero, organizar y tomar el control de tus finanzas personales.

Si bien al principio requiere un poco de esfuerzo, puede convertirse en un hábito muy beneficioso para sacarle el jugo a tu dinero y lograr tus objetivos financieros.

Como te dijimos, si bien al principio aprender esta nueva herramienta requiere esfuerzo, queremos hacértelo más sencillo mostrándote los pasos que tienes que seguir para poder dominar tus finanzas personales de una vez por todas. 

Este proceso puedes realizarlo de manera semanal, mensual o anual; sin embargo, lo más aconsejable es que sea mensual. Así mismo, puedes comenzar anotando todos tus datos en un cuaderno hasta que te familiarices con la información que necesitas para armar tu presupuesto, posteriormente podrías utilizar un Excel para hacerlo de forma más sistemática, o incluso considerar el uso de una aplicación.

Primero debes identificar todo el dinero que recibes y ya sea que lo utilices para pagar tus cuentas o ahorrar, es importante registrar el monto total percibido. Los ingresos pueden ser fijos, es decir, que se repiten cada mes y con el mismo monto (Salario, alquileres, intereses) o variables, que como su nombre lo indica, varían mes a mes (Ingresos no habituales).

Posteriormente, identifica y registra la cantidad de dinero que sale de tu bolsillo para pagar cuentas o adquirir bienes y servicios. Al igual que los ingresos, pueden ser fijos, aquellos que se repiten cada mes (obligaciones financieras, educación) o variables, aquellos que varían de monto cada mes (electricidad, agua, entretenimiento, vacaciones).

Establece un monto de dinero de tus ingresos, para poder utilizarlo en el futuro. Si bien tus ahorros pueden ser la diferencia entre tus ingresos y tus gastos, siempre que tus ingresos superen tus gastos, es aconsejable que consideres los ahorros como si fueran un gasto fijo, para que adquieras el hábito de apartar un monto específico cada mes que posteriormente puedan permitirte alcanzar tus metas (Comprar una vivienda, un automóvil, un electrodoméstico u otros), así como contar con un fondo de emergencia para responder con facilidad a imprevistos.

Una vez que hayas registrado toda tu información, primero suma; por una parte, todos tus ingresos, por otra, todos tus gastos, no olvides incluir tus ahorros en esta parte. Segundo, encuentra la diferencia de tus ingresos y tus gastos.

Gastar más de lo que ingresa puede resultar peligroso para tu salud financiera, si tus gastos superan tus ingresos en un tiempo determinado, tienes problemas para llegar a fin de mes o te gustaría aumentar tu nivel de ahorros, ajusta tu presupuesto.

Para ello existen dos alternativas: Aumentar los ingresos o reducir los gastos.

Si bien se podría negociar un aumento de sueldo, cambiar a un trabajo con mayor remuneración o buscar un segundo empleo, muchas veces aumentar los ingresos resulta un poco complicado. Sin embargo, reducir los gastos podría ser más sencillo y requerir un menor tiempo. Para ello sería conveniente distinguir los diferentes gastos en los que incurres:

  • Gastos discrecionales: Cuando se trata de economizar, estos deberían ser los primeros en ser recortados.

Son gastos que no son imprescindibles, es decir aquellos que utilizamos para comprar cosas que nos gustan, pero que probablemente son innecesarias o no le agregan mucho valor a nuestra calidad de vida y que además consumen fondos que podrían ser utilizados para fines más productivos. Por ejemplo, ¿Alguna vez dijiste “¡que buen precio!”, “¡qué ofertón!”, “es una gran oportunidad”? O incluso esas actividades que se volvieron parte de tu vida cotidiana y que ahora parecen necesarias, como esa salteñita matutina o esa pizza a domicilio, pero ¿Realmente lo son?

Esto no significa que no debemos comprar aquello que nos guste, finalmente la vida está para disfrutar. Por ello, una vez que lleves un mejor control de tu dinero, también deberías presupuestar algo para este tipo de actividades. Lo importante es no gastar más de lo permitido, ni tener la necesidad de endeudarse, para poder disfrutar plenamente de estos pequeños detalles de la vida.

  • Gastos necesarios: Son gastos necesarios para el día a día, pero que pueden ser variables y en los que podríamos ahorrar si hacemos un uso racional o buscamos las mejores alternativas.

Por ejemplo, la electricidad, si bien es necesaria, se podría reducir la factura de luz utilizando bombillas de bajo consumo, no dejando encendidas las luces innecesariamente u optimizando el uso de nuestros electrodomésticos. De igual forma con el transporte, podríamos utilizar el transporte público en lugar de un taxi, o por qué no caminar un poco cuando sea posible. Algunos de estos cambios, no solo le harán bien a nuestro bolsillo, sino también a nuestra condición física. La ropa, el internet, la comida siguen la misma lógica, busca las mejores alternativas y precios.

Como su nombre lo indica, si bien estos gastos son necesarios y sólo se puede hacer ciertos recortes, cada centavo cuenta; no te dejes engañar por el “solo son dos bolivianos más”, se puede ahorrar más de lo que uno cree.

  • Gastos obligatorios: Son aquellos pagos que debemos hacer sin falta, caso contrario podríamos atravesar por momentos complicados o incluso ser sancionados. Los importes de estos gastos son difícilmente negociables y son los primeros que deberíamos pagar.

Por ejemplo, el alquiler de una casa es un monto fijo mes a mes muy difícil de negociar y que si no cumplimos podrían desalojarnos de la vivienda alquilada. Igualmente, las cuotas de un crédito bancario, si no se cumplen en los plazos establecidos suelen venir acompañadas de cargos adicionales, incrementando el tamaño de la deuda que, en algunos casos podría llegar a afectar nuestro historial crediticio dificultando la obtención de créditos en el futuro; y en el peor de los casos podríamos perder hasta nuestras posesiones.

  • Debes ser muy sincero al realizar tu presupuesto, escribe los montos reales tanto de tus ingresos como gastos, para que tomes decisiones acertadas.
  • Registra absolutamente todo, incluso las compras más pequeñas, aunque te parezca absurdo, sabrás con precisión dónde se va tu dinero.
  • Destina un monto fijo para tus ahorros, como si fuera un gasto, será un hábito y luego será más sencillo ahorrar.
  • Es aconsejable generar un ahorro mínimo del 10% de tus ingresos mensualmente.
  • Constituye un fondo de ahorro para emergencias o para lograr tus objetivos financieros a medio y largo plazo.
  • Busca continuamente alternativas para incrementar tus ingresos y reducir tus gastos fijos y variables.

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